En Greenland: Migration, la amenaza ya no es el impacto inicial ni la cuenta regresiva, sino algo mucho más complejo: cómo seguir viviendo después del apocalipsis. La segunda entrega de esta cinta protagonizada por Gerard Butler (Vista por última vez, Escape bajo fuego) abandona la urgencia del desastre inmediato para concentrarse en un mundo quebrado, donde sobrevivir no alcanza y la idea de reconstrucción se vuelve tan peligrosa como necesaria.
Cinco años después de la catástrofe global, los refugios subterráneos dejaron de ser sinónimo de salvación. El encierro, el deterioro emocional y la falta de futuro empujan a los sobrevivientes a tomar una decisión extrema: salir nuevamente al exterior y migrar hacia territorios que, según los últimos indicios, podrían ofrecer condiciones mínimas para volver a empezar. La película convierte ese desplazamiento en el eje central del relato, explorando la fragilidad de una humanidad que ya no reconoce el mundo que habitaba.
Bajo la dirección de Ric Roman Waugh, la secuela amplía su escala visual y narrativa. El foco no está solo en la acción, sino en el impacto psicológico de vivir en un planeta irreconocible, donde los fenómenos climáticos extremos, la radiación y la inestabilidad constante redefinen las reglas de la supervivencia. En ese contexto, Gerard Butler (Vista por última vez, Escape bajo fuego) vuelve a encarnar a John Garrity desde un lugar más introspectivo: un hombre marcado por las decisiones del pasado, obligado a liderar cuando ya no quedan certezas.
Con un elenco que incluye a Morena Baccarin, Amber Rose Revah, Sophie Thompson, Trond Fausa Aurvåg y William Abadie, Greenland: Migration se perfila como una secuela que no busca repetir el impacto del original, sino expandir su universo y profundizar en una pregunta inquietante: ¿qué pasa cuando el fin del mundo ya ocurrió y aún estamos acá?
La cinta llegará el 5 de febrero a todas las salas de cine de Latinoamérica.
¡Sigue conectado!


